Diez años en un barril de sake: el nuevo whisky de Eigashima
Eigashima Shuzo, de Hyogo y conocida por Akashi, ha lanzado un single malt madurado diez años en barricas de roble que antes envejecieron sake, limitado a 850 botellas.

En Japón no son muchas las bodegas que elaboran tanto sake como whisky. Eigashima Shuzo (Eigashima Shuzo), en Akashi, prefectura de Hyogo, una ciudad costera del mar interior de Seto situada al oeste de Kobe, es una de esas pocas. El 17 de julio de 2026 la empresa lanzó Kasuku Sake Cask 10 Years, un single malt de whisky japonés madurado durante diez años en barricas de roble que se habían usado para envejecer sake. Solo se han embotellado 850 botellas.
Una bodega de sake y una destilería de whisky a la vez

Eigashima Shuzo elabora sake desde hace más de 300 años y obtuvo en 1919 la licencia para producir whisky. La marca insignia de la destilería, Akashi, se distribuye no solo en Japón sino también en el extranjero, y quizá algunos lectores la hayan visto en alguna sección de whisky en Europa. En 2019 la destilería cambió su nombre de White Oak Distillery a Eigashima Distillery. En 2025 puso en marcha Kasuku, una serie que destaca la personalidad propia de cada barrica. Según la empresa, la serie ha obtenido medallas de oro en concursos de whisky dentro y fuera de Japón. La nueva edición es la cuarta de la serie.
Una maduración distinta a la de las barricas de bourbon o de jerez

Para madurar whisky se emplean con frecuencia barricas que han contenido bourbon o jerez. Las barricas que han servido para envejecer sake se usan muy raramente. La bodega explica que, precisamente porque elabora sake, pudo reunir estas barricas y, conociendo bien su carácter, confiarles diez años de maduración. Según el blender Keita Okawa, estas barricas aportan un sabor distinto del de las de bourbon y las de vino, que recuerda a frutas como el albaricoque y el caqui seco. Además, la larga maduración ha suavizado la aspereza del alcohol y le ha dado redondez y profundidad.
Notas de cata oficiales

Según las notas de cata publicadas por la bodega, en nariz hay fruta madura, albaricoque, miel de manzana y un ligero toque ahumado. En boca es suave, con un buen equilibrio entre acidez y dulzor. El final deja una ligereza como de yogur, notas de madera, especias que recuerdan a la canela y el carácter japonés que procede del barril de sake. La graduación es del 50 % y el contenido, de 500 ml. El precio es de 17.600 yenes (impuestos incluidos) y la venta ha comenzado en la tienda oficial en línea y en la Eigashima Distillery.
Quizá no sea fácil conseguir esta edición limitada en Europa. Aun así, conviene fijarse en las palabras “Sake Cask” en las etiquetas de las botellas y en las descripciones de las tiendas especializadas en whisky. Muestran que una destilería japonesa aprovecha su vínculo con el sake para probar algo nuevo en la maduración. Al beberlo, conviene abrir primero el aroma con un poco de agua y buscar frutas como el albaricoque y el caqui seco. La bodega recomienda acompañarlo con dulces japoneses. En Europa, los orejones o la repostería poco dulce permiten disfrutarlo de un modo parecido.
Sources
This article was written by The Sake Wire editorial team, summarising the public sources listed above. Images are our own.
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